31 ene. 2010

La desidia de los cazarrecompensas

Cada vez que veo en un libro la figura del cazarrecompensas me da un poco de pena. Vale que por tradición e historia los cazarrecompensas se hayan dedicado a buscar y cazar criminales fugitivos, pero la naturaleza de esos fugitivos puede ser muy diversa y no limitarse únicamente a terroristas, psicópatas y asesinos.

En esencia, el rol de cazarrecompensas se basa en: Buscar al objetivo, cazarlo y luego volver por lo general con él a donde nuestro benefactor para cobrar la recompensa. Esas características se pueden aplicar igualmente a un grupo de extracción o a un agente encubierto activado para localizar a alguien con el fin que sea. Por lo tanto, se le puede llamar de muchas formas, pero al final lo único que marcaría la diferencia en cuanto a nombres sería la naturaleza de la presa.

Quizá podría tratarse de un civil, enemigo político del gobierno que nos ha contratado. Tal vez se trate solo de algún renegado, alguien que sabe algo y desea predicar con la verdad a los cuatro vientos. Alguien desaparecido en acción durante un combate, o quizá en un accidente a bordo de una nave espacial cuyo cadáver nunca fue encontrado. O podría ser una simple cuestión de negocios, como en las brutales extracciones de Cyberpunk 2020, pero cruzando el ancho mar de estrellas para encontrar al objetivo.

Es desde luego un rol idóneo para un juego de aventuras. Deben moverse mucho, viajar e interactuar con la gente del lugar para lograr información que les conduzca hasta su objetivo. Explorar la zona y enfrentarse a la competencia, a los protectores del objetivo, (si los tiene), o a obstáculos diversos como un gobierno enemistado con el nuestro que no nos deja entrar en su territorio o una zona roja bloqueada por una gran flota que dispara primero al que entra y pregunta después.