4 oct. 2010

Los problemas de pensar a lo grande, 2ª parte

No me considero un "emprendedor rolero". Pero la verdad es que no será por ideas para hacer juegos de rol. Este mismo blog lleva el nombre de una ambientación rules-free que escribí hará un par de años, la cual no acabé. Tal como expliqué en el making-off de Last War, el jueguecito de marras estuvo mucho tiempo en proyecto hasta que finalmente encontré una razón de peso para ponerme a escribirlo en plan serio. ¿Ambientaciones cyberpunk y modificaciones a CP2020? A patadas. También anda por ahí la sección del master de Rápido y Fácil.

Cuando te sientas a escribir algo consistente, un módulo potente e incluso un juego de rol completo, tus ánimos para hacerlo pueden venir atacados por dos perspectivas diferentes: Pensar modestamente sobre tu obra, o pensar a lo grande. No hay término medio: O no encuentras fuerzas para terminar lo que empiezas, o estás pensando en colarle el juego a algún editor americano porque va a ser la obra de tu vida.

Y precisamente, cuando estás empachado de iniciativa, es imposible no fantasear con la idea de que tu juego sea una maravilla, de que te va a quedar como quieres, que se va a vender como churros y yo que se que más. Transcurrido un tiempo, la nube en la que estabas ha subido tanto, que cuando vuelves a poner los pies en el suelo, el ostión es de órdago. Tanto que puede que se te quiten las ganas de seguir adelante de golpe.

La justa modestia entre ilusión y realismo es difícil de conseguir, y evitar pensar en ello para seguir y que sea lo que dios quiera no es más fácil. Pero al menos tienes la posibilidad de darte cuenta a tiempo de que estás haciendo la casa por el tejado, y puedas bajar de la nube poco a poco. Por desgracia no suele ser lo normal, aprendes de ello a base de sufrir y darte de bruces con la diferencia que hay entre lo que quieres y lo que realmente tienes. Ni aunque otros te lo digan, cabezón que es el ser humano por naturaleza, (algunos más que otros).

Mi experiencia no ha sido tan traumática, pero si en pequeñas dósis suficientes como para empezar desde la modestia, y ya vendrá luego el resto. Es además experiencia no solo rolera, sino que realmente esto es algo que pasa cuando uno emprende un proyecto importante en la vida o en el trabajo. Pero a veces me toca padecerlo por culpa de terceros que no lo ven venir, pero yo si... Y estoy entre no saber si cabrearme por insistir en vano, o dejar que se peguen el batacazo para que recapaciten. Será que me estoy haciendo perro viejo...

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