9 dic. 2010

Una partida de Battlestar Galactica

Como comentaba en la entrada anterior,  este largo puente he podido jugar varias veces, siendo una de ellas una partida de rol basada en el universo de Battlestar Galactica, con el motor de Cacería de Bichos... y los efectos especiales a cargo del juego de tablero del mismo nombre. Con esta curiosa mezcla ha tenido lugar una entretenida historia de poca acción, mucha planificación y por supuesto, conspiración Cylon.

La historia era sencilla: Se iba a celebrar la ceremonia de investidura de la presidenta en el Colonial One. Al evento asistiría no solo la prensa, sino celebridades varias y oficiales de alto rango de la Galactica, la cual estaría a cargo de la seguridad. Los personajes fueron sacados de las fichas del juego de tablero, si la memoria no me falla, estuvieron presentes Gaius Baltar, Helo, Adama, Apollo, Galen Tyrol y Starbuck. Los PJs fueron creadas mediante el sistema rápido de CdB basándose en la información de dichas fichas.

Hasta aquí todo normal, los personajes asistirían en unos casos como invitados a la ceremonia, y en otros casos para cubrir puestos de seguridad o transporte. El problema vino porque como se sabe, la serie es muy mística, y no faltó tiempo para que los personajes tuviesen sueños extraños en los que veían como la nave explotaba, como moría gente... O como mataban a la gente, sueño que correspondía al Cylon: El teniente Karl C. Agathon aka Helo. Mi personaje.


La desconfianza se palpaba en el aire entre todos los jugadores, tanto por los sueños como por el hecho de que cualquiera podía ser el Cylon. Así que el primer paso, fue ganarse la confianza de alguno de los peces gordos, en especial de Apollo. De todas formas, no fue necesario conspirar en exceso, excepto por alguna mentira, alguna acción fingida e intentar pasarle el marrón a otros, porque los personajes de Gaius Baltar y el comandante Adama echaron más leña al asunto, creando incluso desconfianza entre la prensa, que llegó a creer que la presidenta estaba siendo víctima de un golpe de estado cuando fue trasladada a un Raptor, para ser evacuada ante el inminente ataque de un par de Estrellas Cylon que acababan de saltar al sistema.

Tampoco faltó una copia de Leoben, cylon que se caracteriza por ser capaz de comerle el coco a cualquiera, y que ganó tiempo para mi... gesta. Aunque finalmente confesase que había otro cylon en la nave, ya era demasiado tarde: Volaron un par de secciones del casco y la nave quedó varada sin poder saltar, hasta que la Galactica regresó para rescatar el Colonial One, momento en que llevé a cabo el plan para el que había sido concebido, matando a los doce miembros del quorum en directo y por televisión para todos los públicos.

"Podemos entrar donde queramos y matar a quien queramos, y vosotros no podéis evitarlo. Porque sabed, que aquel que dirige vuestros destinos, es uno de los nuestros". (No recuerdo las palabras exactas, pero fue más o menos eso lo que dije).

Una partida entretenida y divertida. El tablero sirvió para ubicar a los personajes en la nave en todo momento, algo a mi modo de ver muy importante en un juego de conspiradores, que fomenta una sana paranoia al no saber lo que está haciendo tu compañero en el mamparo de al lado. El reglamento se utilizó poco ya que todo fue más interpretación y charla que acción directa. Pero como siempre, funcionó a la perfección.

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