25 ene. 2011

En contra de la Ley Sinde

Hoy me voy a salir completamente por la tangente, y a hablar de algo que ni por lo más remoto tendría cabida en este blog. Tampoco quiero entrar en discusiones sobre política, pero me parece que un asunto tan grave como este, el cual podría afectar entre otros a este blog, no debería olvidarse tan alegremente.

Según la teoría y la propaganda política, la famosa Ley Sinde tiene como intención cerrar las páginas web con contenidos descargables que vulneren los derechos de autor. Este cierre depende de una comisión de investigación y no de los jueces que son quienes aplican la ley, haciendo uso de expresiones tales como "medida preventiva" que contradicen completamente la "presunción de inocencia" al no haber un proceso judicial donde se declare si una web de este tipo es culpable o no. El juez solo interviene en la petición de datos al "acusado", el cierre no depende de él. Hay mucha información sobre la función de dicha "ley", empezando por el texto de la misma, así que no me voy a extender mucho más.

Los problemas son otros. Tal y como está escrita, el primero es que censura la libertad de expresión en internet, al hacer que se puedan poner en entredicho la legalidad de casi todas las páginas web colgadas en Internet:

¿Tienen las imágenes derechos de autor y permiso consentido del mismo para su uso? La mayoría no, incluso las obras licenciadas con Creative Commons deberían tener un documento en el que se certifiquen como tal para su uso en portales, blogs, foros, etc.

¿Tienen las citas de libros, discursos, personajes famosos u otros medios permiso explícito para ser colgadas en la web? Tampoco, pero esto ya no se limita solo a Internet, sino que incluso en la televisión o la radio se citan frases de todo tipo sin tener un documento de este tipo. Y sin embargo, muchas citas tienen derechos de autor.

Y eso por no hablar de menciones a productos que tienen derechos de autor. En este blog aparecen la mayoría mediante hot-link, imágenes que tienen derechos de autor, pero nunca con ánimo de lucro o de ofensa de ningún tipo. La mayoría son buscadas vía Google e insertadas aquí y en otros blogs, sin que hasta ahora haya pasado nada. Lo mismo sucede con las citas y menciones a esos productos: A los propietarios en muchos casos les beneficia porque es publicidad que otros, usuarios muchas veces como yo, hacen de su producto.

¿Pero que pasa si se vierten críticas negativas sobre el mismo? ¿Que impide al propietario iniciar una caza de brujas sabiendo que una "ley" lo apoyará para cerrar la web en el primer momento en que incumpla dichos puntos? Absolutamente nada. Y que yo sepa, sigue existiendo eso que llaman libertad de expresión.

En mi caso particular, hay algo adicional que me preocupa. Yo soy el autor de un juego de rol llamado Last War, el cual fue presentado a un concurso en 2008 y que desde entonces, se puede descargar gratuitamente de este blog entre otros sitios. Es mi intención que siga siendo así por el momento, pero me encuentro con un problema si quiero justificar que el juego es realmente mio y no de otros. Por supuesto que la editorial Demonio Sonriente puede certificarlo, entre otras cosas porque Zonk.PJ me conoce en persona perfectamente. Pero Last War no tiene ISBN: Tiene una licencia OGL. Ni tampoco tengo un "contrato" sobre las ilustraciones, y sin embargo están ahí con consentimiento de su autor, quien también puede certificar por cierto, que es mi juego.

Lo cual entronca por cierto con muchas de las cosas que se expresaron en Radio Telperion sobre que se considera un editor y que no en el 1er y 2º Debate sobre el Estado de la Afición Rolera. Para crear cultura no hace falta pagar a nadie, ni pertenecer a ninguna asociación, ni vender libros o discos en una tienda. Para crear cultura lo que hay que tener es ganas. Y esa "ley" hecha para proteger la cultura, a mi no me protege.

Esto no me lo invento yo, está ahí. El que quiera ver, tiene tropecientos sitios, en los que se citan con la ley en la mano, todas las razones por las cuales esta Ley de Economía Sostenible, no se sostiene por ninguna parte, mostrando la incapacidad de nuestros dirigentes para hacer nada que no sea favorecer el monopolio de cuatro privilegiados sobre los "grandes productores" de cultura en España. También la inconstitucionalidad de la misma, y la manera en que se salta la presunción de inocencia, echando más leña al fuego de un canon que ya ha sido declarado ilegal.

Una cosa es luchar contra la piratería, y otra aprovechar la coyuntura para poder acallar a quienes estén en contra de lo que se está haciendo en nuestra sociedad con una "ley" que de forma disimulada permite hacer otras cosas. Como consuelo nos queda ver como el presidente de la Academia del Cine, Alex de la Iglesia, quien en su momentó concertó una reunión para hacer una auténtica ley para combatir la piratería e intentar fomentar la distribución por medios digitales de "cultura", ha dimitido por considerar esta ley una chapuza.

El resto, le toca a la gente. Hoy será esto, mañana quien sabe que pueden hacer... Si por ejemplo se empieza a protestar masivamente por la crisis en la que se nos ha metido y el enorme problema del paro.

Hay que decirlo más...

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