10 feb. 2011

Mentes Electrónicas

Cuando uno lleva asimilando materia Cyberpunk desde hace tantos años, incluyendo haber vivido la época dorada del movimiento a su propia manera, es imposible no hacer comparaciones con lo que está pasando en el mundo real ahora mismo. Hace unos pocos años era casi un tópico leer especialmente en foros frikis aquello de "ya estamos viviendo en un mundo cyberpunk". Puede que hubiese ciertos elementos, pero faltaba uno que consistía en la propia subcultura, el movimiento que se escondía bajo la palabra cyberpunk a pie de calle en los años 80.

No voy a entrar a divagar en que consiste el susodicho movimiento, que mucho se ha hablado sobre el tema. Pero es algo más que carne, metal y corporaciones. Para mi hay una cita que constituye una definición aplastante del movimiento: 

La información debería ser libre, pero no lo es. La información es poder y moneda de cambio en el siglo XXI.

Vivimos en la época de las redes sociales. Ayer mismo se celebraba el día de la seguridad en Internet proporcionando cifras de los muchos casos de acoso y abuso a través de estas redes. Apple anda intentando patentar cosas que se pasan la privacidad del usuario por la patilla. Tienes que mirar con lupa los permisos especiales de las aplicaciones Android para no llevarte una desagradable sorpresa en tu factura a fin de mes. Bots, dataminers, spyware, traitorware... Datos recabados sin nuestro constentimiento o con un consentimiento incosciente son enviados a bases de datos en los lugares más insospechables. Las leyes de protección de datos resultan en vano.

Wikileaks se lanza a publicar información comprometida. A veces son chismorreos, a veces dan una "cara" a cosas que son un secreto a voces, pero sobre los que no había bases. Wikileaks publica algo, y se monta un revuelo impresionante. Por primera vez hay algo sobre lo que cimentar una protesta clara aunque los afectados se sigan acogiendo a la negación plausible. Pero no es suficiente, así que empresas de crédito cortan las donaciones, sitios de hosting cierran su web y finalmente acaban persiguiendo a su fundador con mayor persistencia que a delincuentes con delitos de sangre.

Surge Annonymous. Dicen quienes desprestigian a los hackers que lo que hacen es solo buscando popularidad, pero resulta que esta gente rompen completamente con ese molde. Se rebelan, le echan huevos y "atacan" en masa webs de organismos importantes como protesta. Igual que una huelga, igual que una manifestación donde miles de caras se juntan en una sola que no tiene nombre definido. Una manifestación a través de Internet.

Se enuncia la Ley de Economía Sostenible y automáticamente saltan todas las alarmas con lo que aparenta ser un precedente para censurar la información que el gobierno no puede controlar. Se alude la protección de los derechos de autor como pretexto, pero solo un iluso pensaría que los derechos de autor y propiedad intelectual no están protegidos: En tal caso, los plagios serían una forma barata y legal de hacerse rico. Se eliminan las decisiones judiciales del proceso para cerrar webs. Las redes sociales echan humo con la condena a tal "ley". Nacen plataformas de protesta varias. Se convocan manifestaciones.

Túnez vive una revolución en masa que acaba echando por tierra el gobierno vigente. La masa que siempre se ha considerado tonta, la masa por la que no hay que tener ninguna piedad, se ha lanzado a por todas con el apoyo internacional de millones de personas que han sobrepasado todas las barreras informativas de los medios convencionales.

Casi parecía "olvidado" en los medios de comunicación cuando casi sin descanso, ha sido Egipto el que ha estallado. Sabeedor del precedente que solo unos días antes había creado Túnez, el gobierno corta todas las comunicaciones en el país e insta a algunas operadoras de telefonía móvil a enviar mensajes cortos con propaganda política a la población. Es entonces cuando por activa y por pasiva la gente demuestra que tiene más cerebro del que le atribuyen sus gobernantes y le hace un corte de mangas a la incomunicación utilizando métodos arcaicos para volver a conectar con viejas líneas telefónicas, teléfonos móviles con modems dial-up e incluso faxes que se trasladaban al Twitter al llegar al receptor.

Todo esto ES INFORMACIÓN, (y me dejo mucho en el tintero). Es un intento claro de controlar la información. La prensa es el cuarto poder. Internet es el quinto, es un medio de información totalmente descentralizado y al mismo tiempo globalizado por su particular naturaleza. Una naturaleza cuyos precedentes están íntimamente ligados a ser capaz de sobrevivir a un ataque nuclear MAD.

¿Que está pasando? Hippies protestaron contra la guerra. Punks protestaron contra el sistema. Viendo el panorama actual, casi quisiera creer que los cyberpunks de los 80 eran mediums capaces de predecir el futuro. Toda esta crisis... Nos han querido meter toda esta mierda como algo que ¡puf! ha pasado sin más. Pero se han encontrado con una sociedad que hace varias décadas que superó la censura de la dictadura y la propaganda de la guerra fría, con estudios y con medios para expresarse abiertamente y decirles que tururú.

Se supone que un cyberpunk es individualista, pero en la Red de los 80 y en la Red de Gibson y compañía, los netrunners tenían una relación social son sus pares bastante considerable. Por lo tanto, no lo veo yo tan individualista como lo pintan, al igual que ahora ha sido "gente" y no "persona" la que ha recibido un jarro de agua fría en la cabeza.

A los hackers se les ha criminalizado por los delitos que algunos cometieran en su día. Igual que se criminalizó a los roleros, igual que a Steve Jackson Games se la acusó de estar produciendo un manual para hackear ordenadores. Igual que todo lo que choca frontalmente con el mainstream que hace daño a los que mandan y se llevan la pasta. El gobierno publica estudios e informes soltando unas burradas de padre y muy señor nuestro que llaman pirata a la sociedad española, y no hay más fuentes aparentes para confirmar o desmentir estos hechos.

Pero bastan cinco minutos para que surjan comentarios y datos precisos de fuentes fiables por doquier en los cuales se echa por tierra ese estudio, dejando en ridículo y con una reputación marcadamente despótica a quienes hacen públicos esos análisis. Bastan cinco minutos para darse cuenta también de que la era de la desinformación acabó. Bastan cinco minutos para darse cuenta de que en Internet también se cuecen muchas cosas malas. Bastan cinco minutos para darse cuenta de que Internet exige un uso responsable.

Cyberpunk tiene también otra frase lapidaria:

No tenemos miedo al cambio.

No hay que explayarse mucho ni ser una lumbrera para darse cuenta que todas estas cosas han surgido porque unos no quieren cambiar con la evolución y se aferran a todo lo que pueden para seguir en la prehistoria.

Yo creo que el presente es más cyberpunk que nunca, ya no es ni ciencia-ficción, ni ciencia-ficción retro. Creo también que el post-cyberpunk se ha quedado corto pese a considerar como una de las principales diferencias con respecto al movimiento original la desaparición del individualismo frente a una mente colectiva.

Pero miedo me da pensar como puede acabar esto. Esto que se venía venir desde hace años...

3 comentarios:

  1. Los coches no volarán y no tendremos cyber-implantes y puede que la distopía de las novelas de los 80 no haya llegado apenas a nuestro cómodo y seguro mundo occidental... pero el cyberpunk ha llegado para quedarse. El sombrío futuro cercano es el prente.

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  2. Yo creo que el mundo distópico lo tenemos ya encima.
    No es cyberpunk en el sentido de la cibernética, pero las grandes compañías si que tienen cada vez más poder e influencia en las naciones: ¿alguien ha oído como francia claudicó en una lucha contra una farmaceútica debido a unos problemas con medicamentos?
    ¿Alguien se ha dado cuenta de los altos cargos bancarios que ingresan en los gobiernos de países?

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