27 mar. 2011

Fallujah Bizantium 40.000 IV: Deja vu

Ayer tuvimos una nueva partida a Warhammer 40.000 Dark Heresy, la cuarta de una saga que empezó con la invasión tiránida de Ichar IV y la primera en la que jugamos con el sistema de Cacería de Bichos. La cosa duró la friolera de 11 horas, acompañó el calorcito de la primavera pero no la alergia, y al final estuvo apunto de cobrarse varias bajas por cansancio, hasta el cargador de mi portátil dijo basta. El resultado fue excepcional, la historia como siempre una pasada aunque hayamos perdido otro planeta más... El sistema de reglas ha ido como anillo al dedo a pesar de que los dados fudge fueron demasiado propensos a los negativos para variar.


Empezamos por la preparación de la partida, a eso del mediodía. Para la ocasión el master se trajo un tablero hexagonal y unas cuantas miniaturas que usamos como mapa de situación. No lo utilizamos para jugar ni librar ninguna batalla per se, sino como planificación, ya que tuvimos que dirigir algunas tropas... y ordenar una evacuación planetaria. Fue un recurso muy muy útil. Aparte del tablero, encima de la mesa hubo también un par de ordenadores: Aquí un servidor volvió a ejercer sus funciones de escriba cogiendo apuntes de las cosas importantes de la partida. No es una práctica que me guste del todo, pero es una forma de tener un diario dado lo distanciado de nuestras partidas, y también un recuerdo de una bonita historia. El otro portátil sirvió al master para poner música, consultar cosas y tomar sus notas. Además, también se trajo una tableta en la que se añadió color a la cosa representando fotos y algunas cosillas más.

Y el café que no falte... Que fueron 11 horas muy intensas.

La partida empieza donde dejamos la anterior, tras la negativa del gobernador local a cooperar o asumir la gravedad siquiera de la situación. Así que, devolvimos a un antiguo capitán de la Guardia Imperial su rango, y empezamos a coordinar desde allí la resistencia a la invasión. Apunto estuvimos de volar una nave enjambre de no ser porque estaba siendo frenada por la mente psíquica del Inquisidor Agmar, nuestro jefe. Salvarle supuso estar apunto de volar nosotros por los aires, (alguien... ejemmm... decidió poner los detonadores a 7 minutos en vez de 10), adentrarnos en la nave enjambre, comprobar que los cañones de fusión de la legión penal son una mierda, y salir por patas cubiertos de vísceras hasta la cabeza tras perder a ocho hombres.

Tras esto llevamos al jefe a un monasterio del Adeptus Sororitas para su recuperación, pasando a ser introducido en un tanque de bacta para acelerar el proceso. Nosotros nos cogimos una Valquiria y nos fuimos a dar un paseo por la órbita exterior, empezando a 300 Km y subiendo a 1000 Km, solo para descubrir que iba a ser imposible salvar el planeta de ninguna manera, ya que los refuerzos tardarían en llegar mucho tiempo, y serían solo para ejecutar un Exterminatus y cortar la "infección". Así que edicto inquisitorial en mano, nos fuimos a negociar de nuevo con el señor Gastricus.

Esta vez hicimos gala de todas nuestras artes diplomáticas: Guardias Karskin partidos por la mitad, despojo de la batuta de mando (literal) a su séquito personal, cambio de patrón para los Karskin, (gobernador degollado es gobernador que no paga) y empiece (por fin) de los planes de evacuación. El plazo estimado de una semana para la destrucción total se convirtió en apenas dos tres días, lo que hizo que casi no diese tiempo de nada. Se perdieron algunas naves y no todo el mundo pudo ser evacuado.

Aunque me temo que lo peor está por llegar... Estamos saliendo de órbita a toda velocidad, pero será cuestión de tiempo que nos den alcance por lo que hemos decidido... saltar de nuevo a la disformidad, y que sea lo que el emperador quiera. A lo mejor volvemos dentro de tropecientos años cuando todo haya acabado, quien sabe.

El sistema, pues aunque me repita más que el ajo, fue muy bien. Como dije al principio, a título personal me encontré mucho más cómodo con el personaje que al principio: En las primeras partidas no terminaba de identificarme con él, era como si algo le faltase. No lo "veía" yo como un agente de una orden tan importante como la Inquisición, más bien lo veía como un matoncillo de barrio. Ahora sin embargo, puedo llegar a dar sentido incluso a la razón por la cual la Inquisición pudo interesarse por él y sus habilidades.

4 comentarios:

  1. Hace siglos que no me meto esos atracones de partida. Me parece interesante y bueno que al final el sistema haya funcionado adecuadamente. La ambientación de Dark Heresy me parece muy lograda y profunda y sería una pena que la gente porque no les guste el sistema no pueda disfrutarla.
    En cuanto a lo que comentas de tu personaje, me parece hasta correcto la sensación inicial que has tenido porque los acólitos elegidos al principio y los primeros rangos se han de sentir fuera de lugar porque son elementos sacados de la sociedad por sus potencialidades pero prescindibles en principio (hay mucha materia prima) y si va sobreviviendo... empezará a ser útiles.

    Un saludo

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  2. Jo, que envidia! Ya me gustaría probar DH con el CdB... ;)

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  3. A ver si por diciembre se puede preparar alguna. Mientras tanto yo estaba pensando en ponerle un alias a mi personaje, algo así como Danny Trejo... Te puedes imaginar por que xDDD.

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  4. Me alegro de que te encontrases más cómodo con tu personaje.

    Tu punto Fudge te lo ganaste con aquella frase de..."aquí donde le ve, a esta persona el Emperador le da los buenos días"(mientras gesticulaba con los brazos). En la descripción que hizo de un Inquisidor metido en un bacta-tank.

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