17 may. 2011

Los tiempos cambian

Que me perdone el señor Bob Dylan, pero no he encontrado nada tan perfecto como su canción (The Times They Are a-Changin') para resumir en una frase la situación que se está viviendo en los últimos meses, semanas incluso. Una crisis creada artificialmente, millones de personas afectadas, revoluciones en el mundo islámico, medidas draconianas para "proteger" el copyright que machacan la libertad de expresión, Wikileaks y la subsiguiente aparición de Annonymous, una posible guerra encubierta en la Red como el ataque de unos hackers rabiosos, un desastre radiactivo en Japón no extento de turbieces administrativas y la aparición de no pocas plataformas de protesta contra la tiranía.

Me gustaría dejar a un lado la propia realidad y las implicaciones que tales cosas están teniendo en nuestras vidas a pesar que yo mismo no pueda ser indiferente a ellas, y centrarme en la parte de ficción. Y es que, siendo Crónicas de Taslar un blog que habla sobre ciencia-ficción y en el que no pocas veces he hablado de mundos e historias cyberpunk y distopías varias, me es imposible evitar hacerme una pregunta: ¿Podemos seguir asimilando estas historias de un futuro cercano con la misma perspectiva que antes?

Empezamos con un par de clásicos: 1984 y Farenheit 451. Dos novelas prototípicas de lo que es una distopía basada en el control de la información a la que tiene acceso la gente. Últimamente estamos viendo como se le pone precio y restricciones de acceso a todo, incluso a cosas que deberían ser patrimonios universales. Se juega con la desinformación de un sector muy importante de la sociedad, que es el que solo se informa a través de los medios tradicionales: Televisión, prensa escrita y radio. Ayer mismo surgían no pocas quejas por Internet, el medio que se asocia más a una población joven por la forma en que estos medios callaron una importante manifestación. Se crean leyes con textos ambiguos para proteger el copyright que dan pie a poder iniciar una caza de brujas contra cualquiera y al mismo tiempo surge una "guerra" por controlar la información que circula en Internet usando como pretexto la piratería, los hackers y mil cosas más. Cuando en realidad el problema de fondo es no poder controlar la información que se pone a disposición del mundo.

¿Como puede uno mirar con los mismos ojos estas dos novelas de ficción cuando parecen la hoja de ruta de las tendencias actuales por legislar, controlar y desneutralizar la Red? Hace unos días encontraba una entrada en PCWorld que apostaba literalmente "por los asombrosos beneficios de una vida completamente registrada". O lo que es lo mismo: Sucumbir a nuestro derecho básico a la intimidad o la privacidad porque como todo el mundo nos espía a través del móvil, de internet o de las cámaras de seguridad... Hace años recuerdo que tener un programa en el ordenador que registrase todo lo que hacías se llamaba spyware, pero si lo hace Google o Apple (entre otros), entonces se convierte en algo aceptable.

Otra novela que no se puede dejar de lado es Neuromante. Ésta trata entre otras cosas de como se recurre a gente anónima para camuflar una gran operación en el ciberespacio que sea difícil de rastrear por los mass media hasta sus verdaderos promotores. El usar a terceros para trabajos sucios no es nada nuevo, pero no deja de ser curioso que hoy en día se utilice a colectivos como Annonymous o incluso directamente se apunte directamente a "hackers" de cosas que: a) Muchas veces no tienen trascendencia más allá de la mediática para crear un efecto en la población y b) En otras ocasiones se trata de asuntos tan terriblemente serios que uno no se cree que lo haya podido hacer cualquiera, como se nos pretende hacer creer, ("maravilloso" el reportaje de A3 en el que se muestra a la gente como crackear 50 redes wi-fi en cinco minutos con un portátil de andar por casa.).

Neuromante y también incluso Hardwired, hablan de guerras que se libran en la Red (además de otros posibles frentes). El viernes pasado las redes sociales echaban humo ante las noticias que iban llegando sobre ataques y fallos: Primero fue la Fox, luego Eidos Montreal, después Square Enix; Blogger llevaba dos días sin funcionar y Twitter anunciaba que estaba teniendo problemas. A esto hay que sumar lo que le ha ocurrido a Sony, los ataques que presuntamente Google recibe desde países asiáticos, las recientes denuncias abiertas contra Bing por copiar algoritmos de búsqueda o Stuxnet, un gusano que empieza a hacer algo más que dejar tirados servidores de datos...

Se producían algunas coincidencias notables: Google acababa de presentar los primeros Chromebooks, portátiles pensados para trabajar en la nube enfocados a sistemas educativos y empresas; junto con su alternativa musical en streaming. En ese mismo momento, la nube de Google sufría un fallo como pocos había tenido nunca, y a pesar de haber sido achacado a problemas técnicos... Es mucha coincidencia. También se desveló en ese instante una campaña de desprestigio hacia la empresa del buscador supuestamente montada por Facebook. No muy diferente de la campaña publicitaria que Microsoft emprendía días antes contra Apple. O de la manera en que Apple iOs y Google Android de lanzaban todo tipo de acusaciones sobre violaciones de privacidad en sus teléfonos. Mientras de descubría así con la boca pequeña, que el archiconocido Adobe Reader accedía al contenido de los correos electrónicos redactados en Gmail "porque si". Y la policía holandesa rastreando ilegalmente las travesías de usuarios de navegadores GPS, mientras una de las compañías francesas que rastreaba a los usuarios de bittorrent según la ley hadopi, sufría un fallo de seguridad gordísimo, (y enorme irresponsabilidad), en el que quedaban disponibles para cualquiera los datos de rastreo de miles de usuarios durante los últimos tres años.

Cuando antes pensabas el argumento de una partida de rol para un juego como Cyberpunk 2020 o Shadowrun e intentabas extrapolarlo a juegos de temática contemporánea pensabas: "No, esto no lo puedo hacer porque no pega ni con cola". Porque sencillamente, aun había muchas diferencias de fondo como para que la historia no fuese histriónica. Pero ahora son cada vez más y más las que podrían jugarse en una ambientación del año 2011 sin problemas. El "Futuro Plausible" se ha convertido en un presente muy inquietante, y con ello hay obras de ciencia-ficción que están empezando a resultarme incluso incómodas de leer porque parecen casi una burla viendo como la realidad las está igualando y superando.

2 comentarios:

  1. La verdad es que asusta, y bastante...

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  2. Pues solo hay que leer Un Mundo Feliz para ver que la sociedad cada día se parece más a esta obra de Aldous Huxley sumándose a esas dos que tu has mencionado 1984 y Farenheit 451 y seguro que alguna más hay...espero que no lleguemos al extremo de Fundición de Asimov.

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