25 nov. 2012

Cyberpunk 2020 más clásico

Llevo un mes sin aparecer por aquí. Más o menos el mismo tiempo que he estado trabajando de noche sin parar, dedicando el escaso tiempo libre a pasarlo lo mejor posible intentando no devanarme mucho los sesos en el proceso, cosa necesaria para desconectar y descansar la cabeza. Eso me ha llevado también a negarme en redondo a trastear con sistemas de reglas, complicarme la vida con conversiones que no necesito o perder el tiempo en escribir cosas que no aportan nada, pero eso es otra historia. Jugar a rol es lo que más me divierte de esta afición nuestra y eso es lo que hicimos ayer.

Ayer tuvimos una sesión única de Cyberpunk 2020, con su setting y su sistema de reglas clásico, fuera de cualquier campaña y con personajes distintos a lo que últimamente suele ser habitual. Un nómada, un tanquista que antes de poder explicarle que un "Panzer" en CP2020 es un hovercraft se había adjudicado uno de la 2ª Guerra Mundial, un punk callejero y un técnico/piloto de AVs se lanzaron al rescate/extracción de la presa extraviada de un cazarrecompensas en medio del Mojave, a pocos kilómetros de Las Vegas.

La historia fue muy sencilla, planteada a una página con un esquema del tipo planteamiento-nudo-desenlace, pero solo en los elementos clave haciendo que de hecho tanto el desarrollo como el final fuesen completamente abiertos. Que es como tiene que ser una partida de rol en mi opinión. Así pues, los personajes pudieron disfrutar de la hospitalidad de Primm y los cárteles mexicanos que controlaban el pueblo, con aparcamiento vigilado para su AV por solo 100 dolares la hora, solo el 50% de lo habitual por ser turistas. También pudieron disfrutar de un mercado nómada, aunque solo fuese para estrellarse dentro de él y salir zumbando en un blindado de ocho ruedas robado con los cohetes silbando a su alrededor. Se perdieron la entrada al casino por llevar una indumentaria inapropiada, aunque a cambio disfrutaron de una agradable velada alrededor del fuego en un campamento... Que ardió hasta los cimientos.

El mejor momento fue cuando el técnico del grupo se llevó 17 puntos de daño en el brazo derecho, lo que junto al daño recibido anteriormente y a las malas tiradas obtenidas, le produjo una muerte irrevocable... Hasta que descubre que su brazo derecho es cibernético, (es lo que tiene jugar con PJs reciclados), pasando de tener una herida mortal, a tener un brazo ligeramente escacharrado, porque para inutizarlo completamente habrían sido necesarios 25 puntos y para la destrucción 35. Puede decirse que ese brazo cibernético salvó la tarde.

Nos lo pasamos muy bien, incluso yo he agradecido un soplo de aire fresco con una partida que me ha recordado a las que jugaba antaño, después de haber acabado un poco saturado por la conspiración que me monté en Idolos de Silicona. Incluso los personajes gustaron, y se han metido en suficientes líos como para que en subsiguientes partidas haya algo de continuidad, así que es posible que sigamos con ellos en un futuro.

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