18 feb. 2013

Meritocracia y Ciencia-Ficción

La economía en las ambientaciones de ciencia-ficción es un tema que no se suele abordar a menudo. Normalmente todo se basa en los métodos tradicionales de siempre: Dinero a cambio de bienes y servicios o un simple trueque. Hay ambientaciones sin embargo, donde este sistema económico no podría funcionar bien o no funcionar directamente. Para hacerlo fácil se obvia como digo tal circunstancia, pero a veces el resultado es demasiado histriónico para ser creible. Por eso hay quienes han empezado a indagar sobre métodos alternativos, y uno que me llama especialmente la atención es la meritocracia como forma de medir la riqueza y reputación personal.

En una economía basada en la meritocracia son los logros personales y aportes a la comunidad los que miden lo rica que es una persona. Es un sistema común en ambientaciones donde la manufactura de bienes pasa a considerarse un proceso trivial: Impresión 3D, ensamblaje mediante nanomáquinas, replicadores, reciclado 100% efectivo de los recursos, etc. Al tener todo el mundo disponibilidad inmediata de toda clase de bienes y servicios, la propiedad se devalúa y queda inservible como medida de riqueza. Así pues, tenermos o bien una sociedad donde todos los individuos son iguales, o una sociedad donde se busca otra forma de medir la riqueza.

Sobre el papel, la meritocracia mide el esfuerzo y los aportes positivos a la sociedad que la engrandecen cada día: Desde pequeños servicios que la mantienen a flote, hasta las grandes causas que marcan la diferencia. Cualquiera puede con su empeño optar a hacer grandes cosas por los demás en conjunto, lo que a su vez fomenta el altruismo y los buenos comportamientos ya que van a tener recompensa. Es la "tierra de las oportunidades" para todos y un mundo donde los vagos y egoistas no tienen lugar. La meritocracia parece en efecto, una economía utópica perfecta.

Sobre el terreno podría ser mucho más brutal y draconiana que nuestro sistema actual. Todos conocemos a esos personajes, a menudo mandos intermedios, que buscan atribuirse como logro personal el trabajo cosechado por los demás. Empresas que patentan como suyos desarrollos en los que el equipo de diseño no recibe más remuneración que un sueldo por lo que ha creado, concursos donde se obliga a ceder los derechos de explotación de una idea. En nuestra sociedad actual el reflejo de esta condición es el dinero ganado, que marca la riqueza. Se tiende a pasar por alto que en una meritocracia la riqueza sigue existiendo, solo que cambiando de forma.

En una sociedad meritocrática la existencia de grandes multinacionales seguiría acarreando el mismo problema, absorbiendo el mérito por el desarrollo y la creación, que por otro lado serían muchas veces imposibles sin los medios que proporcionan. También existirían "medallitas" deseosos de atribuirse la idea pionera que da lugar a un nuevo hallazgo pasando por encima de otros: Si hoy en día se hace para conservar un status en el trabajo, imaginemos a donde se puede llegar en esta "utopía" donde esta práctica directamente repercute en nuestra riqueza.

Para que esto funcione, no solo el sistema económico debería cambiar: Debería cambiar todo y aun más importante, la mentalidad de las personas: Cuando he leído sobre estos sistemas meritocráticos siempre me ha parecido que son muy "de buenas personas" y que omiten por completo el egoísmo  la avaricia y la ambición; que son aspectos que también definen al ser humano. En verdad, la misma existencia de una "economía" sea del tipo que sea, desembocaría en una lucha por estar en lo más alto de la pirámide social.

2 comentarios:

  1. Eclipse Phase. Mira la sección de economía de los mundos y extraciones exteriores.

    Ahí tienes un buen ejemplo de meritocracias. Y al aprovechado se le empuja por la exclusa de aire.

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  2. oh, como me suena a star trek

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