9 nov. 2013

Reto 30 días: 9.- Mi mayor pifia alrededor de los juegos de rol

Embarcarme en un proyecto en solitario que me quedaba demasiado grande.

He hablado mucho en este blog sobre partes relativas a crear un juego de rol, especialmente en torno a sistemas, formas de dirigir, etc. Pajas mentales varias sobre mi experiencia rolera. En una de esas entradas, llamada Crear un juego... Criar un hijo hablaba de la labor titánica que es crear un juego de rol.

Fue la segunda vez que me ponía a ello después de Last War, un juego que a pesar de considerar un gran logro para mi, tampoco es el juego que yo hubiese soñado. No voy a decir que juego fue en esta nueva ocasión, porque como os podéis imaginar no terminó bien. Estuve cerca de año y medio con ello en el cual dedicaba casi todo mi tiempo libre a desarrollarlo. Después de salir de trabajar, me decía a mi mismo que iba a dedicar un par de horitas a escribir unas pocas páginas e ir avanzando. No es tan fácil, al final se me iban las horas. Enfrentarte solo al diseño de un sistema de reglas, a plantear una buena introducción o explicar conceptos rebuscados es complicado.

La comunidad rolera está ahí siempre... En cierto modo. Aunque ayuda mucho a quienes se meten en algo así, sencillamente no se puede esperar a que la gente te de una solución milagrosa. En última instancia, todo depende de ti. Durante todo ese tiempo, un par de personas me echaron una mano en cosas sencillas e iba haciendo cosas... Hasta que llegó el día del primer beta testing.

Yo iba con mucha ilusión, porque después de haberle dado muchas vueltas me dije a mi mismo que aquello iba a funcionar. Error, y gordo. En vez de avanzar, retrocedí porque más que fallos, tenía errores de planteamiento garrafales. ¿Como podía pasarme esto a mi, con el tiempo que llevaba jugando y los muchos sistemas que había probado? Pues me pasó.

Empezó a afectarme al humor y estado de ánimo general. No jugaba a rol, no leía prácticamente nada y apenas dedicaba tiempo a entretenerme per se. Al de unos meses fue como un trabajo, que ocupaba el tiempo libre que dedicaba a mi vida personal tanto como a aquello que me permitía evadirme del trabajo real y de esos problemas que todo el mundo tiene. La cabeza simplemente no funciona bien cuando no puedes desconectar de algo que ya no haces por placer, sino por compromiso.

Pero no hay mal que por bien no venga. Me abrió los ojos haciéndome reflexionar y sacar mis propias conclusiones sobre ciertos aspectos del mundillo este del rol, de forma que desde entonces siempre lo he enfocado con un único objetivo: Divertirme. Y divertirme jugando. Aunque sigo escribiendo, sigo tomando mis notas y de cuando en cuando incluso hago algo parecido a un módulo, lo hago para mi y para la partida. Ha influido en mi forma de desarrollar ambientaciones, hasta el punto de escribir meros bocetos, que me funcionan mejor que settings ultra-desarrollados. Y de sistemas mejor no hablar: Uso siempre "código fuente" que ya está hecho, y si tengo que modificar algo, que sea lo mínimo posible. Hay sistemas muy buenos, incluso con licencia abierta, como para perder el tiempo haciendo un sistema que probablemente se parezca a otros cientos que hay rondando por ahí.

2 comentarios:

  1. Me siento muy identificado con esta entrada, la verdad :D. Crear un juego es muy difícil, y siempre, a mitad de desarrollo, te llegas a preguntar "¿pero qué hago yo haciendo esto? Si yo lo que quiero es jugar..."

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  2. La compañía ayuda mucho cuando te pones a hacer algo, lo que sea: Un juego, una partida... Y sino, ahí está FATE con su filosofía de dedicar una sesión para perfilar entre todos desde personajes hasta el tono de la campaña. Cuando estás solo, corres el riesgo de ofuscarte o encasillarte. Cuesta ver las cosas desde otro punto de vista porque sencillamente ni te imaginas que exista. Y estamos hablando de cosas que salen de pura imaginación, no de referentes establecidos. Por eso es más complicado de lo que parece a simple vista.

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