23 jun. 2014

Minions

Minions. Esos seres que desafían las leyes de lo establecido, las reglas y lo adscrito a la razón. Una escena de combate en una película de acción cualquiera puede tener varios de ellos enfrentándose al protagonista perdiendo sin remedio, en una pelea mejor o peor resuelta, más o menos espectacular. A veces son cientos de minions los que son aniquilados por los protagonistas, a los que nunca se les acaban las balas de los cargadores, no se agotan de tensar y disparar el arco cientos de veces seguidas y les resbalan todas las heridas recibidas. Otras veces los minions son élite tanto como lo puede ser el personaje, y aun así no tienen ni punto de comparación, siendo carne de cañón para agasajar al espectador con efectos especiales, muertes de trampolín y ni una triste mancha de sangre. Aunque también los hay que ni siquiera gozan de ese reconocimiento.

Soy demasiado racional a veces y por eso me cuesta cambiar el chip cuando trato con minions. Mi defecto principal es que los trato como personas, con su corazoncito, sus derechos, su familia y todo eso. Cuando un jugador les pega cuatro tiros, les aplico las reglas de daño como si fuesen uno más y no es así. Son extras, camisas rojas sin nombre o apellido destinadas a morir para el deleite de los personajes, aunque mi corazón diga que tienen el mismo entrenamiento que los PJs, y que son más solo porque alguien tiene dinero para entrenar cientos de ellos todos los años mientras que ellos van aprendiendo sobre la marcha. A veces me digo a mi mismo que estoy haciendo una ambientación dura, sea de ciencia-ficción o no, y que si los PJs salen a matar, tendrán que enfrentarse de tú a tú con ellos, y no con la clara ventaja de poder resistir daño mientras a ellos les basta con un impacto para caer derrotados.

Pero claro, la dicotomía es que si solo tengo cuatro jugadores y van a infiltrarse en una base que está petada de soldados, solo tengo dos opciones: O los enfrento en asaltos entre pasillo y pasillo a lo Gears of War, o reduzco enormemente la plantilla para que no me los maten por pura superioridad numérica y medios, tal y como dicta la lógica que sucedería cuando cuatro individuos se meten en la boca del lobo. O rebajo el nivel de los enemigos para que puedan enfrentarse en un cuatro contra cincuenta en medias escenas y que parezca que tienen posibilidades.

La primera vez que leí reglas para minions fue en Feng Shui: Un impacto es suficiente para dejar fuera de combate al enemigo, y el jugador elige como ocurre si es que procede. Algo necesario en un juego donde los personajes pueden caminar por las paredes disparando pistolas a dos manos contra una horda de enemigos que están allí porque tienen estar, inconscientes de lo que va a suceder. No menos impactantes fueron las segundas reglas que leí al respecto que fueron las de Adventure, un juego donde la cantidad por minions por metro cuadrado es tan obscena que los éxitos de la tirada miden directamente cuantos de ellos caen de una ostia bien dá.


Se hacen necesarias este tipo de cosas a la fuerza, porque no hay sistema cuyas reglas de daño soporte este tipo de juego sin crear excepciones. Al fin lo he comprendido, que mis años me ha costado porque tengo el concepto de suspensión de la credulidad por los suelos y tiendo a racionalizar demasiado incluso cuando lo que la partida demanda es épica y acción a raudales. He comprendido que, aun en las historias con más realismo, es necesario realizar estas excepciones para superar las limitaciones de no poder sincronizar la imaginación de los jugadores para cuadrar la escena desde un mismo punto de vista, que acaban en un maremagnum de explicaciones y esquemas que solo sirven para cortar el rollo de ese enfrentamiento épico que todos están buscando.

Algún día escribiré mi propio decálogo sobre como jugar yo a rol. A veces me pierdo probando sistemas nuevos, aplicando las reglas a rajatabla para ver si funciona. Otras veces intento cambiar el tono y me pierdo también. Lo cierto es que por mucho que me guste la ci-fi dura, también me gusta lo épico, y no es compatible con el realismo.

Así que lo siento minions. Fue bonito mientras duró, pero a partir de ahora solo como amigos.

3 comentarios:

  1. https://www.youtube.com/watch?v=dYaisf1ouUU

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  2. Justo estaba pensando en esa escena cuando lo estaba escribiendo. Es brutal xDDD

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    1. Yo la he recordado al ver la primera imagen del artículo, muy grande.

      El caso es que a mi me encanta Feng Shui, pero no me convencen los minions en la mayoría de ambientaciones, para que los protagonistas sean demasiado buenos ya están los videojuegos en primera persona. Siempre me ha parecido que la gracia del rol respecto a una novela o una película es que depende del azar, tanto para bien como para mal, y no tanto de lo que el autor quiera contar, por eso es un juego. Actualmente los juegos de rol utilizan muchos comodines para evitar eso, como los puntos de héroe, pero meter minions también no sé... Tanta épica se acerca preocupantemente a la parodia. Ojo, en la mayoría de ambientaciones que he visto, en otras, como la propia Feng Shui, esta totalmente integrado en la forma de jugar.

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