25 feb. 2017

Una del Lejano Oeste

Este mes de febrero no he escrito prácticamente nada en el blog. La verdad es que, entre lo ajetreado del mes y que últimamente no estamos jugando mucha ci-fi (aunque en el momento de escribir esto estoy a unas pocas horas de una partida de rol de Infinity), no tenía tampoco mucho que decir. Pero jugar, sigo jugando y francamente me está viniendo muy bien el cambio de aires, porque no solo de ciencia-ficción vive este rolero, y el juego en el que estamos tirando dados últimamente es Far West. No el nuevo, sino el de hace un porrón de años. Y la experiencia está siendo muy satisfactoria.

Lo del lejano oeste tengo que decir que es un gusto adquirido, porque hace años era un género que no podía ni ver. Supongo que me ha pasado con él algo contrario al género Z, y las experiencias han ido mejorando a medida que he ido viendo según que películas. No había probado esto en serio hasta hace unos pocos meses, pero no sería por ganas.

La campaña que estamos jugando es La Balada del Español, con su sistema de reglas íntegro original, ese D100 que a veces te juega malas pasadas pero que al menos para mi, está siendo una razón importante de que me esté gustando. Es uno de esos sistemas donde todo va muy ajustado. Te deja margen para recrearte un poco, pero manteniendo la emoción de poder morir en cualquier momento, con lo que esa sensación de peligro, de estar en un territorio fronterizo y duro, queda patente a lo largo de toda la historia. Y es un sistema sencillo a más no poder, demostración de que no es necesario tener un sistema hiper-complejo lleno de detalles para lograr este efecto. Aun estoy por ver como será el nuevo, pero desde luego que para mi tiene un duro rival en su propio predecesor.

Reflexionando un poco sobre la experiencia, esas sensaciones son justo las que me gustan cuando hago algo de ci-fi dura. Las veces en las que los personajes han ido a explorar pecios a la deriva por ejemplo, o esas bases en tierra inhóspita, esa sensación de no poder relajarte por que las cosas se pueden poner muy mal ha funcionado muy bien. En general la verdad es que cualquier juego que me ha puesto los pelos de punta estando al límite, me ha hecho sumergirme más en la partida que otros donde se trata más de pensar en como hacer algo espectacular que lo apropiado, porque el sistema lo aguanta todo.

Por ejemplo, recuerdo también la primera partida de FCX que jugué, y de como mi médico "bajó" del helicóptero pegándose una hostia de padre y muy señor nuestro porque la situación alrededor era de todo menos óptima para descolgarse, y tuvo que apañarse con un solo brazo y tantos calmantes que casi no podía ni ver bien. La verdad es que no habría querido otra cosa: Si al PJ no le hubiese pasado nada, no me habría resultado creíble y la inmersión de estar luchando contra algo desconocido en una situación crítica probablemente se hubiese esfumado.


¿Esto significa que hay que jugar duro y no tener miedo a matar o morir PJs en combate? No exactamente. Más bien se trata de reflejar todos los aspectos del entorno que rodea al personaje debidamente. Cuando escribí Last War mucha gente me decía que le resultaba más mortífero el tema del agua o la lluvia radiactiva que las propias balas. Que era lo que me proponía, porque estaba un poco harto de los juegos de fantasía del género ya que estamos.

Así que, espero seguir con la partida de Far West... y no descarto incluso hacerme con él para dirigir yo, que como digo, cuanto más juego, más me gusta.


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